Tiempo total
25 minutos
Porciones
4 personas
Dificultad
Fácil
Ingredientes
- 400 g de spaghetti
- 150 g de panceta o guanciale
- 3 huevos grandes
- 50 g de queso Pecorino Romano rallado
- 50 g de queso Parmesano rallado
- Sal y pimienta negra al gusto
- Agua y aceite para cocer la pasta
Utensilios necesarios
- Olla grande para hervir la pasta
- Sartén antiadherente
- Bol grande para batir huevos
- Cucharas y espátula
- Rallador de queso
- Colador
Cómo hacer Spaghetti Carbonara paso a paso
- Pon a hervir una olla grande con agua y una pizca de sal. Cuando el agua esté en ebullición, añade los spaghetti y cocina siguiendo las instrucciones del paquete, hasta que estén al dente. Es importante no cocinarlos demasiado para que mantengan su textura firme.
- Mientras se cuece la pasta, corta la panceta o guanciale en tiras pequeñas. Coloca la sartén al fuego medio y cocina la panceta hasta que quede dorada y crujiente. Esto liberará la grasa que aporta el auténtico sabor carbonara.
- En un bol grande, rompe los huevos y añade los quesos rallados (Pecorino y Parmesano). Mezcla bien hasta obtener una crema homogénea. Agrega pimienta negra al gusto. Esta mezcla será la base de la salsa.
- Cuando los spaghetti estén listos, escúrrelos, reservando un poco del agua de cocción. Añade la pasta directamente a la sartén con la panceta caliente y mezcla suavemente para que la grasa se integre.
- Retira la sartén del fuego para evitar que el huevo se cocine demasiado y se convierta en tortilla. Vierte la mezcla de huevos y quesos sobre la pasta y mezcla rápidamente. Si la salsa queda muy espesa, añade un poco del agua de cocción de la pasta hasta lograr la consistencia cremosa deseada.
- Sirve inmediatamente, espolvoreando un poco más de queso rallado y pimienta negra por encima. La Carbonara debe disfrutarse caliente y cremosa, sin que el huevo se cuaje completamente.
Consejos para una Carbonara perfecta
Usa quesos de buena calidad y panceta auténtica. Evita la nata, que no forma parte de la receta tradicional. La clave está en la mezcla de huevos y queso para crear una salsa cremosa.
Remueve siempre fuera del fuego para que los huevos no se cocinen demasiado. Sirve recién hecha y acompaña con un buen vino blanco si deseas.